jueves, 29 de julio de 2010

La filosofia del camion de basura


Qué tan a menudo permites que las cosas absurdas de otras personas te cambien el humor?

¿Permites que los pésimos conductores, los meseros irrespetuosos, el brusco de tu jefe o algún empleado insensible te arruinen el día?

Cada vez que tienes una mala experiencia con este tipo de personas, por lo menos te dejan siempre medio tambaleando, al menos que seas “Terminator”. Sin embargo, una de las características de las personas con éxito es el hecho de que en lugar de quedarse clavados en esa mala experiencia, es que muy rápido se pueden volver a enfocar en lo que realmente es importante.

Hace dieciséis años yo aprendí esa lección. La aprendí en el asiento trasero de un taxi neoyorquino.Esto fue lo que sucedió:
Me subí a un taxi rumbo a la Estación Central del Ferrocarril y cuando íbamos por el carril de la derecha, por poco nos estrellamos con un carro que así de repente y de la nada salió como bólido de donde estaba estacionado.
El conductor del taxi en que iba alcanzó a frenar a todo lo que daba, el taxi se derrapó y por un pelo de rana casi le pegamos al auto que quedó frente a nosotros.

Después de esto, el conductor del OTRO auto, el tipo que casi causó el accidente, asomando la cabeza por la ventanilla comenzó a gritarnos una cantidad horrible de insultos y majaderías.
Todavía recuperándome del susto, lo que acabó de sacarme de mis casillas fue la actitud del chofer de mi taxi, quien en forma extremadamente amistosa y cortés le sonreía y saludaba con la mano al conductor del otro auto.
Yo estaba furioso y confundido, pero no me quedé con las ganas y le pregunté al chofer de mi taxi que porque se ponía a sonreír y saludar al tipo que casi nos hizo chocar, arruinar su taxi y posiblemente hasta enviarnos al hospital.
Entonces, el taxista con voz pausada me contó lo que ahora yo llamo “La Ley del Camión de Basura”.

Mire, me dijo: ¿Ve aquel camión de basura? Sí, le dije ¿y eso que tiene que ver? Pues, así como esos camiones de basura existen, hay muchas personas que van por la vida llenos de basura, frustración, rabia, y decepción. Tan pronto como la basura se les va acumulando, necesitan encontrar un lugar donde vaciarla, y si usted los deja seguramente le vaciarían su basura, sus frustraciones, sus rabias y sus decepciones.

Por eso cuando alguien quiere vaciar su basura en mí, no me lo tomo a personal; sino tan solo sonrió, saludo, les deseo todo el bien del mundo y sigo mi camino. Hágalo Usted también y le agradara el haberlo hecho, se lo garantizo.
A partir de ese día comencé a pensar que tan a menudo permito que estos Camiones de Basura me atropellen; y me pregunté a mi mismo que tan a menudo recojo esa basura y la esparzo a otra gente en casa, en el trabajo o en la calle.

Así que me prometí que ya jamás lo iba a permitir. Comencé a ver camiones de basura y así como el niño de la película “El Sexto Sentido” decía que veía a los muertos, bueno ahora así yo veo a los Camiones de Basura. Veo la carga que traen, los veo que me quieren echar encima su basura, sus frustraciones, sus rabias y sus decepciones y tal y como el taxista me lo recomendó, no me lo tomo a personal, tan solo sonrió, saludo, les deseo lo mejor y sigo adelante.
Uno de mis jugadores favoritos de fútbol Americano es Walter Payton, me encanta como jugaba, pues siempre se levantaba como resorte en cuanto era atacado y tirado al suelo. Nunca se retrasaba para anotar un hit. Payton siempre estaba listo para sacar la mejor jugada.

Los buenos líderes saben que tienen que estar listos para su próxima reunión. Los buenos padres saben que tienen que recibir a sus hijos con besos y abrazos. Los lideres y los padres saben que tienen que estar física y mentalmente presentes y en su mejor estado para la gente que realmente es importante para ellos.

En resumen, la gente exitosa no permite que los Camiones de Basura absorban su día

lunes, 19 de julio de 2010

El corazón mas hermoso



Un día un hombre joven se situó en el centro de un poblado y proclamó que él poseía el corazón más hermoso de toda la comarca.
Una gran multitud se congregó a su alrededor y todos admiraron y confirmaron que su corazón era perfecto, pues no se observaban en él ni máculas ni rasguños. Sí, coincidieron todos que era el corazón más hermoso que hubieran visto.

Al verse admirado el joven se sintió más orgulloso aún, y con mayor fervor aseguró poseer el corazón más hermoso de todo el vasto lugar.
De pronto un anciano se acercó y dijo: ¿Porqué dices eso, si tu corazón no es ni tan, aproximadamente, tan hermoso como el mío?
Sorprendidos la multitud y el joven miraron el corazón del viejo y vieron que, si bien latía vigorosamente, éste estaba cubierto de cicatrices y hasta había zonas donde faltaban trozos y éstos habían sido reemplazados por otros que no encastraban perfectamente en el lugar, pues se veían bordes y aristas irregulares en su derredor.
Es más, había lugares con huecos, donde faltaban trozos profundos.
La mirada de la gente se sobrecogió ¿Cómo puede él decir que su corazón es más hermoso?, pensaron

El joven contempló el corazón del anciano y al ver su estado desgarbado, se echó a reír, Debes estar bromeando, dijo. Compara tu corazón con el mío, el mío es perfecto. En cambio el tuyo es un conjunto de cicatrices y dolor.
Es cierto, dijo el anciano, tu corazón luce perfecto, pero yo jamás me involucraría contigo
Mira, cada cicatriz representa una persona a la cual entregué todo mi amor. Arranqué trozos de mi corazón para entregárselos a cada uno de aquellos que he amado.
Muchos a su vez, me han obsequiado un trozo del suyo, que he colocado en el lugar que quedó abierto. Como las piezas no eran iguales, quedaron los bordes por los cuales me alegro, porque al poseerlos me recuerdan el amor que hemos compartido.
Hubo oportunidades, en las cuales entregué un trozo de mi corazón a alguien, pero esa persona no me ofreció un poco del suyo a cambio. De ahí quedaron los huecos.
Dar amor es arriesgar, pero a pesar del dolor que esas heridas me producen al haber quedado abiertas, me recuerdan que los sigo amando y alimentan la esperanza, que algún día, quizás, regresen y llenen el vacío que han dejado en mi corazón.
¿Comprendes ahora lo que es verdaderamente hermoso?

El joven permaneció en silencio, lágrimas corrían por sus mejillas. Se acercó al anciano, arrancó un trozo de su hermoso y joven corazón y se lo ofreció. El anciano lo recibió y lo colocó en su corazón, luego a su vez arrancó un trozo del suyo ya viejo y maltrecho y con él tapó la herida abierta del joven.
La pieza se amoldó, pero no a la perfección. Al no haber sido idénticos los trozos, se notaban los bordes.

El joven miró su corazón que ya no era perfecto, pero lucía mucho más hermoso que antes, porque el amor del anciano fluía en su interior

miércoles, 14 de julio de 2010

EL TIEMPO


Imaginate que existe un banco que cada manana acredita en tu cuenta la suma de 86.400 dolares.

No arrastra tu saldo dia a dia: cada noche borra todo lo que no usaste durante el dia, cualquiera sea la cantidad.

¿Que harias? ¡Retirar hasta el último centavo, por supuesto!

Cada uno de nosotros tiene ese banco, su nombre es tiempo.
Cada manana, este banco te acredita 86.400 segundos.
Cada noche este banco borra y da como perdida toda la cantidad de ese credito que no hayas invertido en un buen proposito.

Este banco no arrastra saldos ni permite sobregiros.
Cada dia te abre una nueva cuenta, cada noche elimina los saldos del dia.
Si no usas tus depositos del dia, la perdida es tuya.
No se puede dar marcha atras ni existen los giros a cuenta del deposito de manana.

Debes vivir el presente con los depositos de hoy.

Invierte de tal manera de conseguir lo mejor en salud, felicidad y exito.
El reloj sigue su marcha. Consigue lo maximo en el dia.

Para entender el valor de un ano, preguntale a algun estudiante que perdio el ano de estudios.

Para entender el valor de un mes, preguntale a una madre que alumbro a su bebe prematuro.

Para entender el valor de una semana, preguntale al editor de un semanario.

Para entender el valor de una hora, preguntales a los amantes que esperan a encontrarse.

Para entender el valor de un minuto, preguntale a una persona que perdio el tren.

Para entender el valor de un segundo, preguntale a una persona que con las justas evito un accidente.

Para entender el valor de una milesima de segundo, preguntale a la persona que gano una medalla de plata en las olimpiadas.

Atesora cada momento que vivas, y atesoralo mas si lo compartistecon alguien especial, lo suficientemente especial como para dedicarle tu tiempo, y recuerda que el tiempo no espera por nadie.

Ayer es historia.
Manana es misterio.
Hoy es una dadiva.

¡Por eso es que se le llama el presente!

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