jueves, 27 de mayo de 2010

Claves para superar el desamor



Acepta tu realidad. A la persona que ha sufrido el abandono, le costará mucho aceptar que la relación se ha terminado... pero, siendo esto muy duro, es el primer paso para iniciar un proceso de recuperación emocional. Acepta lo que no puedes cambiar, para que el dolor salga rápidamente de tu vida.

Vence el deseo imposible. A pesar de que tu deseo sea conservar a la persona amada, debes reunir el valor y la determinacion para soltarte de esa expectativa. Recuerda que aunque pienses que vas a morir sin la compañía de tu pareja, no es así, morirá la dependencia, pero tú retomarás la vida de una manera más positiva.
Vive tu duelo. Aceptar y respetar tu dolor implica vivir el duelo de una pérdida significativa. Llora si tienes ganas, siéntete víctima, desahógate... y luego toma la decisión firme y valiente de impulsarte para salir de nuevo a la superficie de la vida. Tú puedes salir de ahí para recuperar de nuevo la alegría de vivir.

Perdona. Aun cuando creas que tu pareja es responsable de la ruptura de la relación, es importante que puedas llenar tu corazón de comprensión para perdonarle. Sólo a través del perdón sincero podemos sanar las heridas y soltar los lazos que nos mantuvieron atados al pasado a través del recuerdo triste del dolor vivido. Perdona desde el corazón y pasa la página.

Quiérete y valórate. Es importante que aprendas a valorarte por ti mismo, que puedas reconocer y apreciar tus cualidades y tus características más positivas; elevarás tu autoestima, fortaleciendo la confianza en ti mismo, vencerás la culpa que te pueda asaltar y podrás retomar tu vida con valor, confianza y determinacion.

Dejar pasar el tiempo es la mejor medicina. Distrae tu mente, acompáñate de buenos amigos, concéntrate en hacer las tareas cotidianas con dedicación, reconoce la presencia de Dios en tu interior y recupera tu paz, recordando que todo sucede por una buena razón, aunque en este momento no puedas reconocerlo. Eres una persona especial y mereces atraer a tu vida a una pareja que te valore, te respete y ame de la misma manera como tú estás dispuesto a hacerlo.

miércoles, 26 de mayo de 2010

El Arte de Reclamar



Hacer un reclamo o una observación nos resulta, a veces, bastante difícil. Algunas personas optan por quedarse calladas, temerosas de ocasionar más problemas o de herir susceptibilidades, esperando, con su actitud pasiva, conseguir la aprobación o la consideración de los demás al tratar de mostrarse complacientes; piensan que si reclaman, serán un elemento de discordia dentro del grupo, o correrán el riesgo de que las consideren conflictivas, exigentes o más bien débiles de personalidad.
En realidad no está en la naturaleza de los humanos hacerle daño a los otros; por el contrario, siempre estamos esperando ser aceptados, apreciados y respetados por los demás. Vivimos buscando la mejor manera de mantener una buena relación con las personas y, sin embargo, a veces, sin darnos cuenta, terminamos maltratándolas, incluso a las que más amamos.
Es importante que aprendamos a expresar nuestro malestar cuando nos sentimos maltratados, ignorados o abusados, pues de lo contrario guardaremos un gran resentimiento y tendremos la peor de las opiniones acerca de esa persona, convirtiéndonos en víctima de la situación, y sin darnos la oportunidad de afrontarla para resolverla. Recordemos que todas las emociones que reprimimos se convierten, con el tiempo, en una especie de veneno que nos afecta negativamente.

Cuando alguien sufre las consecuencias de la conducta injusta de otra persona debe reclamar de inmediato, buscando siempre la mejor manera de hacerlo, pues lo más seguro es que quien haya causado la ofensa no esté consciente del daño que ha hecho. La mayoría de las veces vale la pena brindarle la oportunidad de reconocer y corregir sus errores. Expresar lo que sentimos de una forma justa nos ayuda a mantener buenas relaciones. ¡Aprendamos a hacerlo!
Haz tu reclamo personalmente. Siempre es mejor hablar directamente con la persona que nos ha afectado. Nunca tratemos de hacerle llegar el reclamo por intermedio de otro, pues las cosas, en vez de arreglarse, tenderán a complicarse.
Busca el momento adecuado. Es importante elegir el mejor momento para expresar lo que sentimos y pensamos, cuidando siempre las palabras que vamos a usar para que nuestro mensaje sea recibido y comprendido por la otra persona.
No hagas comparaciones. Éstas predisponen a los demás, hacen que se cierren y que no quieran oír nuestros comentarios aunque éstos sean justificados. A ninguna persona le gusta que le digan que otra lo hace mejor o es más competente.
Evita los preámbulos. Muchas veces le damos tantas vueltas a lo que vamos a decir con frases como "Espero que no te vayas a molestar, pero…", que en lugar de tranquilizar a nuestro interlocutor, logramos que se ponga a la defensiva, interrumpiendo así una buena comunicación.
No te excuses por hacer tu comentario. Sentirte culpable o atemorizado después de expresar tu malestar o frustración le restará valor y fuerza a tu reclamo; además, despertará dudas en la otra persona.
Haz tu reclamo sin emoción. No le pongas carga emocional a tus palabras. El miedo, la agresividad, la ironía, el sarcasmo o el desdén sólo contribuirán a complicar las cosas. La objetividad, la serenidad, la madurez y la paciencia serán tus mejores herramientas.
Muéstrate agradecido. Una vez que hayas hecho tu reclamo no digas frases como: "Espero que esta situación no se vuelva a repetir", más bien, si la persona está dispuesta a hacer algo para corregirlo, dile mirándola a los ojos: "Gracias por escuchar mis observaciones”. Recuerda hacer una sola observación a la vez, porque si haces varios reclamos al mismo tiempo, corres el riesgo de desmoralizar al otro hasta el punto de que se sienta agredido y no solucione nada.
Pide lo que otro pueda corregir. Podemos pedirle que no levante la voz, pero no que esté de acuerdo en todo con nosotros. Podemos insistir en que cambie su forma de reclamar, pero no pedirle que no lo haga cuando sea necesario.

* MIS RELACIONES CON LOS DEMÁS *



Tú y yo vivimos en una relación que valoro y quiero conservar. Sin embargo, cada uno de nosotros es una persona diferente, con sus propias necesidades y el derecho de satisfacerlas.

Cuando tu tengas dificultades para resolver tus problemas, trataré de escucharte cordialmente y ayudarte, con el objeto de que encuentres tus propias soluciones en lugar de depender de las mías.

De la misma manera, trataré de respetar tu derecho a escoger tus propias ideas y a desarrollar tus propios valores, aunque sean diferentes a los míos.

Cuando tu actividad interfiera con lo que debo hacer para la satisfacción de mis necesidades, te comunicaré abierta y honestamente cómo me afecta tu conducta, confiando en que tú me comprenderás y ayudarás en lo que puedas.

De la misma manera, cuando alguno de mis actos te sea inaceptable, espero que me comuniques con sinceridad tus sentimientos.

Te escucharé y trataré de cambiar.

En las ocasiones que descubramos que ninguno de los dos puede cambiar su conducta para satisfacer las necesidades del otro, reconozcamos que tenemos un conflicto que requiere solución.

Comprometámonos, entonces, a resolver cada uno de estos conflictos, sin recurrir al uso del poder o de la autoridad, para tratar de vencer a expensas de la derrota del otro.

Respeto tus necesidades pero también quiero que respetes las mías.

Esforcémonos siempre para encontrar una solución que sea aceptable para ambos.
Tus necesidades serán satisfechas y también las mías. Ambos venceremos y ninguno será derrotado.

De esta forma, tú podrás continuar tu desarrollo como persona mediante la satisfacción de tus necesidades y yo también podré hacerlo, nuestra relación podrá ser lo suficientemente positiva para que, en ella, cada uno de nosotros pueda esforzarse para llegar a ser lo que es capaz de ser.

Así podremos continuar relacionándonos el uno y el otro con respeto, amor y paz mutuos.

THOMAS GORDON

lunes, 24 de mayo de 2010

Cada dia es unico


“Podemos creer que todo lo que la vida nos ofrecerá mañana es repetir lo que hicimos ayer y hoy. Pero, si prestamos atención, percibiremos que ningún día es igual a otro. Cada mañana trae una bendición escondida; una bendición que solo sirve para este día y que no puede guardarse o desaprovecharse. Si no usamos este milagro hoy, se perderá. Este milagro esta en los detalles de lo cotidiano; es preciso vivir cada minuto porque allí encontramos la salida de nuestras confusiones, la alegría de nuestros buenos momentos, la pista correcta para la decisión que ha de ser tomada. No podemos dejar nunca que cada día parezca igual al anterior porque todos los días son diferentes. Presta atención a todos los momentos, porque la oportunidad, el “instante mágico”, esta a nuestro alcance.”

PAULO COELHO

viernes, 21 de mayo de 2010

La tarea más difícil y desafiante: Hacer feliz a otro



Y es una tarea en la que siempre fallarán, porque somos los únicos que podemos hacernos felices, La felicidad es un sentimiento que viene desde adentro, un aprecio por la vida, un sentimiento de alegría y asombro por el milagro de ser, No es algo que alguien nos pueda dar pues lo más que pueden hacer es crear felicidad basados en lo que a ellos les hace felices. Y aún eso nunca llenará nuestras expectativas, por lo tanto seguiremos siendo infelices y habremos logrado hacer a otra persona infeliz también.


Uno atrae a las personas que están a nuestro mismo nivel de vibración, por lo tanto el cómo se sienten ellos respecto a su vida coincidirá de forma exacta con cómo nos sentimos nosotros. Y si nosotros somos infelices, ellos también lo serían. Entonces ellos no pueden hacernos felices porque ellos no saben cómo hacerlo.

Y les habremos dado una tarea imposible, que nos hace sentir mejor con nosotros mismos. Cuando no estamos contentos con nosotros mismos estamos olvidando que estamos viviendo la realidad que nosotros mismos creamos. Y que siempre podemos cambiar lo que creamos, mientras nos hagamos responsables de ello.

Podemos cambiar cada situación mientras reconozcamos que así como tuvimos el poder para crearlo, tenemos el poder para crear algo mejor. Y el pedirle a alguien mas que lo haga por nosotros sólo demora lo inevitable, que eventualmente tenemos que encontrar la fuente de nuestra infelicidad y cambiarla usando nuestro propio poder

Aunque podemos ir de una persona y situación a otra, buscando la felicidad dentro de ellos, lo que ellos nos den siempre va a ser poco frente a nuestras expectativas. Si hemos estado buscando a otros para obtener felicidad, el buscar lo que nos hace felices podría ser un viaje de descubrimientos.

Y no tiene por qué ser difícil. Podemos empezar de a poco, encontrando nuevos intereses, aprendiendo cosas nuevas, explorando diferentes áreas de la vida que nunca antes hemos descubierto. Al quitar nuestra atención de la infelicidad, se abre la puerta hacia la verdadera y eterna felicidad que creamos para nosotros mismos.

Entonces podemos encontrar a otros con quienes compartir nuestra felicidad, en vez de traspasarles la carga de hacernos felices. Y así al mismo tiempo elevamos nuestras vibraciones, encontrando de esta forma amigos y compañeros que comparten nuestro nivel de felicidad y alegría.

martes, 18 de mayo de 2010

Carta de tu conciencia

Muy buena en realidad. Si no nos escuchamos a nosotros mismos, dificilmente tomaremos el consejo de otros que intenten ayudar.
Escuchemos el grito de nuestra conciencia y salgamos de nuestra comoda negacion

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Cuando estás así no te aguanto. Con todos los años que llevamos juntas no has aprendido nada. Me pones los nervios de punta. Siempre igual. Cuando estamos tú y yo solas, me calientas la cabeza, quejándote. Eres el mismo Calimero: esto es una injusticia, esto es una injusticia. Estoy de ti hasta la coronilla.

Mi mala suerte radica en que, aunque me pese reconocerlo, tienes un par problemitas difíciles de dominar. Pero, nena, todo es intrínsecamente bueno, si se asume bien, pero tú lo has transformado en un lastre, y no te lo perdono. Eres imbécil, que lo sepas.

Antes de ti está el universo conocido, después el desconocido y tras éste el que aún no ha sido creado por los sucesivos big-bangs. A ver cuando espabilas, bo-ni-ta. Aún está por llegar la hora en que te des cuenta que Yo soy perfecta, y tú una tonta insoportable.

¿Cuando le has armado un lio a alguien, sin antes meditar las palabras que vas a usar, e intentar minimizar el daño que según tú, probablemente causarán? Nunca, tonta, nunca. Aunque tuvieras razones para hacerlo, ¿sabes cual es tú táctica?: primero te engañas diciendo “no se habrá dado cuenta”, segundo “posiblemente se ha dado cuenta, pero tendrá sus motivos”, tercero “quizá no tenga motivos, pero todos tenemos un día malo”, cuarto “lo mismo es que es así y no puede evitarlo”...y podría seguir hasta el infinito.

Me tienes agotada, desde dentro te grito todo el bendito día, que espabiles, que des un frenazo sin avisar. Y ni caso. No entiendo por qué coño aún esperas que los demás se den cuenta de quién eres, qué necesitas, y qué te hace feliz. ¿Tú lo sabes? ¿Pues para qué carrizos tienes que ir haciendo tantos méritos?, ni que tuvieras vocación de mártir directa al sacrificio.
Además eres una hipócrita de tomo y lomo. Vamos a ver, ¿Comportándote así contigo misma a qué aspiras? ¿Al reconocimiento de los que te rodean?, ¿Qué, por fin, se percaten de la suerte que tienen teniéndote cerca?, ¿Que te digan cuan maravillosa eres?...confiesa, anda, dime qué esperas. No vas a contestarme, ¿verdad?

Vivo contigo, sé qué te hace feliz, qué te hace muy desgraciada, qué deberías cambiar, pero no me escuchas. Desde que te levantas hasta que te acuestas, dedicas mucha energía a taparme la boca. No quieres escucharme, y así te va. Me arrinconas, me apartas, me engañas diciéndome “ahora no, calla, déjame…te aseguro que es la última vez que dejo que esto pase”. Y na’.

Pero te advierto, y lo digo muy en serio: se me ha terminado la paciencia. Si sigues por esta línea, paso de ti, te dejo sola y te jodes. Lo mismo me voy a ser la conciencia fenomenal de alguien un poco más listo que tú, que de vez en cuando me deje espacio para respirar, en lugar de darme más excusas.

Esto te lo advierto, justo cuando estamos a mitad de año, no te voy a decir que plazo tienes, pero es limitado. Como no te pongas las pilas, te abandono. Aunque te conozca de toda la vida, aunque sea como tú pero en equilibrado, aunque pese a mí misma, tenga cierto sentimiento de afecto respecto a ti... como me dejes que me vaya, te vas a dar cuenta de lo que hace tiempo pretendo hacerte entender: como te quedes sin ti misma, no habrá nada. Así que ahí te la dejo. Tú verás que haces.
Firmado
TU CONCIENCIA.

El Resentimiento, ¿Le hace mal al otro o a usted mismo?


Expectativa es una palabra clave cuando hablamos de resentimiento. Los resentimientos nacen de las expectativas frustradas. Cuando damos por descontado y creemos justo y lógico que el otro se comporte de determinada manera en algo que tiene significado especial para nosotros, y esto no sucede así, nos sentimos injustamente pagados, ofendidos, adoloridos y frustrados. Así comienzan los resentimientos.

Reconozcámoslo o no, de alguna manera nosotros pensamos que la otra persona se va a ver afectada cuando tenemos hacia ella un resentimiento; sin embargo, la paradoja es que el resentimiento es una de esas “victorias engañosas” que obra como un bumerán, es decir, que se devuelve contra el que lo lanza. El dolor que esperaba causarle al otro y todas las demás consecuencias negativas las está recibiendo usted.

Cuando una persona está resentida con alguien, desea vengarse. Quiere que el mismo dolor que está sintiendo, lo padezca el otro y, por lo tanto, lo primero que se le ocurre es retirarle lo más importante que está dando: su amor, su afecto, su amistad o su interés, dependiendo del tipo de relación que tengan. Lo importante es que el otro se de cuenta de que está herido y esto le duela.

Quien está resentido con otro, sabotea poco a poco su relación porque, a partir de su herida, aplica una forma intransigente y a veces injusta para juzgar lo que la otra persona hace o deja de hacer. El resentimiento cambia su perspectiva de la relación, usted comienza a ser menos benévolo con el otro; algunas cosas que antes no le molestaban ahora las encuentra insoportables y, aún más, lo que todavía funciona bien entre los dos, empieza a parecerle falso o sin sentido.
Esto lo aplica no sólo al presente y al futuro sino a su análisis del pasado, y allí encuentra muchos motivos de queja de los que “no se había dado cuenta antes”.

Este es el momento en que usted se pregunta: “¿Por qué fui tan ciego o ciega ante todo esto?, ¿cómo fue que deje que esto sucediera y no reaccioné? Lo que pasa es que ahora está mirando las cosas con otros “ojos”. Ya no tiene la flexibilidad, la comprensión y la buena voluntad que tenía es ese momento hacia esa persona. Ahora, debido a su herida, usted se ha convertido en “un enemigo” y ya no está dispuesto a disculpar nada.

Carlos Devis


lunes, 17 de mayo de 2010

El amor empieza cuando empiezas a amarte


Sólo cuando estás bien contigo puedes estar bien con los demás.
Sólo cuando manejas tu soledad puedes manejar una relación.

Necesitas valorarte para valorar, quererte para querer, respetarte para respetar, y aceptarte para aceptar, ya que nadie da lo que no tiene dentro de sí.

Ninguna relación te dará la paz que tú no crees en tu interior.

Ninguna relación te brindará felicidad que tú no construyas.

Sólo podrás ser feliz con otra persona cuando seas capaz de decirle: No te necesito para ser feliz.

Sólo podrás amar siendo independiente, hasta el punto de no tener que manipular ni manejar a los que dices querer.

Sólo se podrá ser feliz cuando dos personas felices se unen para compartir su felicidad, no para hacerse felices la una a la otra.

Para amar necesitas una humilde autosuficiencia, necesitas autoestima y la práctica de una libertad responsable.

Pretender que otras personas nos hagan felices y llenen todas nuestras expectativas es una fantasía narcisista que solo trae frustraciones.

Por eso, ámate mucho, madura, y el día que puedas decirle al otro "Sin ti me la paso bien.", ese día estarás más preparado para vivir en pareja


sábado, 15 de mayo de 2010

La juventud no es una edad


La juventud no es una edad, es un clima del corazón. Es voluntad, es imaginación, es pasión.

Los años marchitan la piel, renunciar al ideal marchita el alma.

Joven es aquel que se sorprende y se maravilla, que pregunta como el niño insaciable ¿y después.....? Desafía los acontecimientos y encuentra alegría en el juego de la vida.

Serás tan joven como tu fé, tan viejo como tu duda, tan joven como tu confianza en ti, tan joven como tu esperanza y tan viejo como tu abatimiento.....

Permanecerás joven mientras permanezcas receptivo. Receptivo a cuanto es bello, bueno y grande. Receptivo a los mensajes de la vida de Dios........

viernes, 14 de mayo de 2010

Metaforas de la creación

Las dificultades pueden llegar a ser como la espuma que deja la ola al golpear contra las rocas, llegan, se desvanecen pero siempre limpian.


jueves, 13 de mayo de 2010

Desapegate de tu Sufrimiento


El sufrimiento es una carga que no necesitamos en la vida. Como condición natural del ser humano tenemos el dolor, este algunas veces es benéfico para sobrevivir y salir adelante porque nos ayuda a evadir el peligro, pero no es bueno abrazarlo porque si lo hacemos lo convertimos en sufrimiento lo cual a la larga es como una cadena que nos sostiene y hunde en la propia limitación.
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¡Desaferrate de tu viejo dolor!
¡Soltalo de una vez al sufrimiento!
¡Imaginate inmune ante el disgusto!
¡Desapegate de tu descontento!
¡No hace falta sufrir! ¡Ya no hace falta!
¡Relajate en tu campo unificado!,
Y allí, desde ese espacio de poder,
¡Sabrás que la alegría va a tu lado!
¡Liberáte de tus ataduras!
¡Abrazáte a tu propia grandeza!
¡Asume tu poder y tus dones!:
¡Que a través tuyo es como Dios se expresa!
¡Permití que el amor infinito,
te proteja y te aliente en tu sino.!:
¡En la vida ya no hay imposibles,
para aquél que se sabe Divino.!
Jorge Oyhanarte .

miércoles, 12 de mayo de 2010

La tristeza y la alegria:


Hay tantas cosas importantes en la vida que torpemente tratamos de hacer absolutas las soluciones cuando en realidad la salida perfecta no existe. Este pequeño cuento me hace pensar en lo importante que es la alegría en la vida y a modo de metáfora percibo que ella es como aquel amigo (a) que esta en pos de ti, y anqué se de cuenta que los esfuerzos que hace para solventar tu estado de animo o dificultad que atraviesas no funcionan o simplemente no esta a su alcance, esta dispuesto (a) tender la mano y buscar la ayuda. Otros amigos como el TIEMPO te llevaran de la mano y sin decir palabras te guiaran a través de las tormentas y finalmente algunos otros, seran la ESPERANZA, que con detalles hermosos te confortaran en lo que sientes y procuraran como la FE llenar tu vida de color. Lo que si es cierto es que no se puede decir amigo aquel que esta siempre ausente; esos son como la soledad y la melancolía, solo aumentan la tristeza.
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La tristeza estaba sentada bajo un árbol y miraba a la alegría saltar, bailar, dar vueltaS. Mientras la miraba lágrimas caían sobre su rostro.
-Toma mi mano y bailemos, riamos- dijo la alegría
-No puedo, el llanto no me deja ver, podría pisarte o hacerte caer y me sentiría muy mal.
-¿Si viene el tiempo, saldrás de esa apatía?
-Quizás…
La tristeza quedó callada, no tenía fuerzas, ni ganas.
-Sabes, en este momento sólo quiero el silencio.
La alegría preocupada llamó al tiempo, que vino lo más rápido que pudo, siempre respetando las horas, los minutos y los segundos. Cuando llegó, le preguntó si podía hacer algo por la tristeza. El tiempo la miró y con una sonrisa sabia tomó la mano de la tristeza y dijo:
-Sígueme, no preguntes, sólo sígueme, sigue mi camino. La esperanza cepillará tus cabellos para que vuelvan a brillar y la fe te vestirá de gasas multicolores.

martes, 11 de mayo de 2010

si alguien te busca


Si alguien te busca…
Con amor… es porque en tu corazón hay un espacio para todos,
con ternura… es porque tu mirada es dulce,
con tristeza… es porque tu alma es un abrigo,
con palabras… es porque hablas su mismo idioma,
con locura… es porque tu sabiduría traerá la cordura.

Lo femenino


Lo femenino
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Lo femenino representa en la tierra, la expansión de lo celeste.
En lo femenino se concreta la opción de la manifestación del retorno.
En lo femenino se da la contracción, en lo masculino la expansión.
En lo femenino se culmina el proyecto; se genera la seducción; se concreta la selección; se realiza la exclusividad.
En lo femenino se exterioriza la belleza de lo celeste.
En lo femenino se hace posible la esperanza de la permanencia; se recoge la entrega; se percibe la continuidad.
En lo femenino surge la palabra adecuada en el momento mas oportuno; se da el fenómeno de la constancia; se da la sorpresa inesperada; suge lo imprescindible.
En lo femenino renace la oscuridad. En lo femenino se hace fecunda la semilla celeste.
En lo femenino la mano siempre está segura; no exite el olvido; está el presente.
En lo femenino se olvida el futuro.
En lo femenino se descansa como el grano de arena en el mismo lugar; surge el oasis de aguas cambiantes; está la reserva de la entrega a la totalidad.
En lo femenino la ilusión es realidad; la gota de rocío es alimento.
En lo femenino el beso no es una casualidad.
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Autor: Jose Luis Padilla

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