martes, 18 de mayo de 2010

Carta de tu conciencia

Muy buena en realidad. Si no nos escuchamos a nosotros mismos, dificilmente tomaremos el consejo de otros que intenten ayudar.
Escuchemos el grito de nuestra conciencia y salgamos de nuestra comoda negacion

********************************************************


Cuando estás así no te aguanto. Con todos los años que llevamos juntas no has aprendido nada. Me pones los nervios de punta. Siempre igual. Cuando estamos tú y yo solas, me calientas la cabeza, quejándote. Eres el mismo Calimero: esto es una injusticia, esto es una injusticia. Estoy de ti hasta la coronilla.

Mi mala suerte radica en que, aunque me pese reconocerlo, tienes un par problemitas difíciles de dominar. Pero, nena, todo es intrínsecamente bueno, si se asume bien, pero tú lo has transformado en un lastre, y no te lo perdono. Eres imbécil, que lo sepas.

Antes de ti está el universo conocido, después el desconocido y tras éste el que aún no ha sido creado por los sucesivos big-bangs. A ver cuando espabilas, bo-ni-ta. Aún está por llegar la hora en que te des cuenta que Yo soy perfecta, y tú una tonta insoportable.

¿Cuando le has armado un lio a alguien, sin antes meditar las palabras que vas a usar, e intentar minimizar el daño que según tú, probablemente causarán? Nunca, tonta, nunca. Aunque tuvieras razones para hacerlo, ¿sabes cual es tú táctica?: primero te engañas diciendo “no se habrá dado cuenta”, segundo “posiblemente se ha dado cuenta, pero tendrá sus motivos”, tercero “quizá no tenga motivos, pero todos tenemos un día malo”, cuarto “lo mismo es que es así y no puede evitarlo”...y podría seguir hasta el infinito.

Me tienes agotada, desde dentro te grito todo el bendito día, que espabiles, que des un frenazo sin avisar. Y ni caso. No entiendo por qué coño aún esperas que los demás se den cuenta de quién eres, qué necesitas, y qué te hace feliz. ¿Tú lo sabes? ¿Pues para qué carrizos tienes que ir haciendo tantos méritos?, ni que tuvieras vocación de mártir directa al sacrificio.
Además eres una hipócrita de tomo y lomo. Vamos a ver, ¿Comportándote así contigo misma a qué aspiras? ¿Al reconocimiento de los que te rodean?, ¿Qué, por fin, se percaten de la suerte que tienen teniéndote cerca?, ¿Que te digan cuan maravillosa eres?...confiesa, anda, dime qué esperas. No vas a contestarme, ¿verdad?

Vivo contigo, sé qué te hace feliz, qué te hace muy desgraciada, qué deberías cambiar, pero no me escuchas. Desde que te levantas hasta que te acuestas, dedicas mucha energía a taparme la boca. No quieres escucharme, y así te va. Me arrinconas, me apartas, me engañas diciéndome “ahora no, calla, déjame…te aseguro que es la última vez que dejo que esto pase”. Y na’.

Pero te advierto, y lo digo muy en serio: se me ha terminado la paciencia. Si sigues por esta línea, paso de ti, te dejo sola y te jodes. Lo mismo me voy a ser la conciencia fenomenal de alguien un poco más listo que tú, que de vez en cuando me deje espacio para respirar, en lugar de darme más excusas.

Esto te lo advierto, justo cuando estamos a mitad de año, no te voy a decir que plazo tienes, pero es limitado. Como no te pongas las pilas, te abandono. Aunque te conozca de toda la vida, aunque sea como tú pero en equilibrado, aunque pese a mí misma, tenga cierto sentimiento de afecto respecto a ti... como me dejes que me vaya, te vas a dar cuenta de lo que hace tiempo pretendo hacerte entender: como te quedes sin ti misma, no habrá nada. Así que ahí te la dejo. Tú verás que haces.
Firmado
TU CONCIENCIA.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Seguidores

Colaboradores