(Tomado del libro Libérate
de la Codependencia)
Aceptamos
las cosas por medio de un proceso de cinco pasos. Lo llamó el proceso del
duelo; El proceso incluye etapas diferentes que pueden explicarse separadamente
pero que no se presentan de un modo ordenado. Pueden solaparse y mezclarse
entre sí, pero lo que sí hay que saber es que para completar el proceso de
curación hay que experimentarlas todas. Puede haber días mejores o peores, y, a
veces, lo que se creía superado se vuelve a sentir.la gente atraviesa estas
etapas cada vez que enfrentan cualquier pérdida. La pérdida puede haber sido
menor —dinero extaviado, no recibir una carta esperada— o pudo haber sido
significativa —la pérdida del cónyuge por medio del divorcio o de la muerte, la
separacion de un amigo, la pérdida de un
empleo—. Aun los cambios positivos conllevan una pérdida —como cuando compramos
una casa nueva y dejamos la anterior— que nos obliga a atravesar las siguientes
cinco etapas.
1.
Negación
![]() |
| Mi problema no es tan grande como el de otros. |
La primera etapa es la negación.
Este es un estado de shock, de
aturdimiento, de pánico y de una negativa general a aceptar o a reconocer la
realidad. Hacemos todo y nada para que las cosas vuelvan a estar en su lugar o
nos decimos que no sucede nada. En esta etapa hay mucha ansiedad y miedo. Las
reacciones típicas de la negación incluyen: rehusarse a creer en la realidad
(“¡esto no puede ser!”); negar o minimizar la importancia de la pérdida (“No es
para tanto”); negar cualquier sentimiento que exista acerca de la pérdida (“No
me importa”); o evitarla mentalmente (durmiendo, obsesionándonos, teniendo
conductas compulsivas, y manteniéndonos ocupados).[1]
Podemos sentirnos un tanto apartados de nosotros mismos, y nuestras respuestas
emocionales pueden ser planas, inexistentes o inapropiadas (reír cuando
deberíamos llorar; llorar cuando deberíamos estar contentos).
2.
Ira
![]() |
| Necesidad de una mascara para no dejar salir lo que se siente. |
Cuando hemos dejado de negar nuestra
pérdida, entramos en la siguiente etapa: la ira. Nuestra ira puede ser
razonable o irracional. Podernos tener justificación para ventilar nuestra ira,
o podemos ventilar nuestra furia de modo irracional sobre cualquier cosa o
cualquier persona Podemos culpar por nuestra pérdida a nosotros mismos, a Dios,
o a cualquiera que esté a nuestro alrededor. Dependiendo de la naturaleza de la
pérdida, podemos estar un poco malhumorados, un tanto enojados, verdaderamente
furiosos o atrapados en un arrebato de cólera.
… Si negamos una
situación, no nos iremos directamente a la aceptación de la realidad, nos
iremos a la ira. También por eso necesitamos tener cuidado con las
confrontaciones mayores.
3.
Regateo
| Una idea continua de tolo lo que pudimos haber hecho a cambiado. |
Después de habernos calmado
intentamos regatear con la vida, con nosotros mismos, con otra persona, o con
Dios. Si hacemos esto y esto o si hacemos esto otro, hace esto o aquello,
entonces no sufriremos la pérdida. No estamos intentando posponer lo
inevitable; intentamos prevenirlo.
4.
Depresión
![]() |
| Tocar el fondo y no luchar mas |
Cuando vemos que nuestro regateo no
ha funcionado, cuando finalmente estamos exhaustos de nuestra lucha por apartar
la realidad, y cuando decidimos reconocer lo que la vida nos ha dado nos
entristecemos, a veces nos deprimimos terriblemente. Esta es la esencia del
duelo, su máxima expresión. Esto es lo que habíamos tratado de evitar a toda
costa. Este es el tiempo de llorar, y eso duele. Esta etapa del proceso
comienza cuando humildemente nos rendimos.
5.
Aceptación
Hemos llegado al punto más
importante. Después de que hemos cerrado los ojos, pataleado, gritado,
negociado y finalmente sentido el dolor, llegamos al estado de aceptación.
“No es un resignado y desesperado
darse por vencido, una sensación de ¿de qué sirve? o de ‘no puedo luchar contra
eso por más tiempo’ aunque también escuchamos tales afirmaciones:
También indican el principio del
fin de la lucha, pero las últimas no son indicaciones de aceptación. La
aceptación no debe confundirse con una etapa feliz. Es un nivel casi vacío de
sentimientos. Es como si el dolor se hubiera ido, y la lucha hubiera terminado…
Estamos en paz con lo que es. Somos
libres de quedarnos; libres de continuar; libres de tomar cualquier decisión
que necesitemos tomar. ¡Somos libres! Hemos aceptado nuestra pérdida, sea esta
menor o significativa. Se ha vuelto una parte aceptable de nuestras
circunstancias actuales. Estamos a gusto Con ella y con nuestra vida. Nos hemos
ajustado y reorganizado. Una vez más, estamos cómodos con nuestras
circunstancias presentes y con nosotros mismos.
![]() |
| Se abre paso a la recuperacion |




No hay comentarios:
Publicar un comentario