jueves, 12 de abril de 2012

Las etapas del duelo



(Tomado del libro Libérate de la Codependencia)


            Aceptamos las cosas por medio de un proceso de cinco pasos. Lo llamó el proceso del duelo; El proceso incluye etapas diferentes que pueden explicarse separadamente pero que no se presentan de un modo ordenado. Pueden solaparse y mezclarse entre sí, pero lo que sí hay que saber es que para completar el proceso de curación hay que experimentarlas todas. Puede haber días mejores o peores, y, a veces, lo que se creía superado se vuelve a sentir.la gente atraviesa estas etapas cada vez que enfrentan cualquier pérdida. La pérdida puede haber sido menor —dinero extaviado, no recibir una carta esperada— o pudo haber sido significativa —la pérdida del cónyuge por medio del divorcio o de la muerte, la separacion de un amigo,  la pérdida de un empleo—. Aun los cambios positivos conllevan una pérdida —como cuando compramos una casa nueva y dejamos la anterior— que nos obliga a atravesar las siguientes cinco etapas.

1. Negación

Mi problema no es tan grande como el de otros.
            La primera etapa es la negación. Este es un estado de shock, de aturdimiento, de pánico y de una negativa general a aceptar o a reconocer la realidad. Hacemos todo y nada para que las cosas vuelvan a estar en su lugar o nos decimos que no sucede nada. En esta etapa hay mucha ansiedad y miedo. Las reacciones típicas de la negación incluyen: rehusarse a creer en la realidad (“¡esto no puede ser!”); negar o minimizar la importancia de la pérdida (“No es para tanto”); negar cualquier sentimiento que exista acerca de la pérdida (“No me importa”); o evitarla mentalmente (durmiendo, obsesionándonos, teniendo conductas compulsivas, y manteniéndonos ocupados).[1] Podemos sentirnos un tanto apartados de nosotros mismos, y nuestras respuestas emocionales pueden ser planas, inexistentes o inapropiadas (reír cuando deberíamos llorar; llorar cuando deberíamos estar contentos).

           “La negación no es mentir”, “Es impedirte saber lo que es la realidad.”

2. Ira


Necesidad de una mascara para no dejar salir lo que se siente.
            Cuando hemos dejado de negar nuestra pérdida, entramos en la siguiente etapa: la ira. Nuestra ira puede ser razonable o irracional. Podernos tener justificación para ventilar nuestra ira, o podemos ventilar nuestra furia de modo irracional sobre cualquier cosa o cualquier persona Podemos culpar por nuestra pérdida a nosotros mismos, a Dios, o a cualquiera que esté a nuestro alrededor. Dependiendo de la naturaleza de la pérdida, podemos estar un poco malhumorados, un tanto enojados, verdaderamente furiosos o atrapados en un arrebato de cólera.

… Si negamos una situación, no nos iremos directamente a la aceptación de la realidad, nos iremos a la ira. También por eso necesitamos tener cuidado con las confrontaciones mayores.

3. Regateo

Una idea continua de tolo lo que pudimos haber hecho a cambiado.
            Después de habernos calmado intentamos regatear con la vida, con nosotros mismos, con otra persona, o con Dios. Si hacemos esto y esto o si hacemos esto otro, hace esto o aquello, entonces no sufriremos la pérdida. No estamos intentando posponer lo inevitable; intentamos prevenirlo.

4. Depresión

Tocar el fondo y no luchar mas
            Cuando vemos que nuestro regateo no ha funcionado, cuando finalmente estamos exhaustos de nuestra lucha por apartar la realidad, y cuando decidimos reconocer lo que la vida nos ha dado nos entristecemos, a veces nos deprimimos terriblemente. Esta es la esencia del duelo, su máxima expresión. Esto es lo que habíamos tratado de evitar a toda costa. Este es el tiempo de llorar, y eso duele. Esta etapa del proceso comienza cuando humildemente nos rendimos.

5. Aceptación

            Hemos llegado al punto más importante. Después de que hemos cerrado los ojos, pataleado, gritado, negociado y finalmente sentido el dolor, llegamos al estado de aceptación.

            “No es un resignado y desesperado darse por vencido, una sensación de ¿de qué sirve? o de ‘no puedo luchar contra eso por más tiempo’ aunque también escuchamos tales afirmaciones:

            También indican el principio del fin de la lucha, pero las últimas no son indicaciones de aceptación. La aceptación no debe confundirse con una etapa feliz. Es un nivel casi vacío de sentimientos. Es como si el dolor se hubiera ido, y la lucha hubiera terminado…

            Estamos en paz con lo que es. Somos libres de quedarnos; libres de continuar; libres de tomar cualquier decisión que necesitemos tomar. ¡Somos libres! Hemos aceptado nuestra pérdida, sea esta menor o significativa. Se ha vuelto una parte aceptable de nuestras circunstancias actuales. Estamos a gusto Con ella y con nuestra vida. Nos hemos ajustado y reorganizado. Una vez más, estamos cómodos con nuestras circunstancias presentes y con nosotros mismos.

Se abre paso a la recuperacion



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Seguidores

Colaboradores