Dependencia Emocional.
Cuando
nuestro bienestar o malestar emocional está directamente vinculado al
comportamiento, opiniones y/o sentimientos de otra persona, o a alguna
circunstancia determinada, podemos decir que estamos frente a la llamada
dependencia emocional.
¿Cómo se manifiesta?:
Como pérdida
de la armonía interior.
Como
desequilibrio emocional.
Como malestar
de diferentes grados.
En el caso
de la dependencia hacia las personas, como hallándose siempre en deuda con
dicha persona.
¿Cuándo se desarrolla la dependencia emocional?:
Cuando conscientemente o inconscientemente le entregamos el control de nuestras vidas y/o emociones a otra persona.
Cuando nos hacemos responsables de la recuperación de otros, o, al revés, hacemos responsables a otros de nuestras dolencias emocionales.
¿Cuándo se desarrolla la dependencia emocional?:
Cuando conscientemente o inconscientemente le entregamos el control de nuestras vidas y/o emociones a otra persona.
Cuando nos hacemos responsables de la recuperación de otros, o, al revés, hacemos responsables a otros de nuestras dolencias emocionales.
¿Con quién se puede establecer dicho
vínculo enfermizo?
Padres,
hermanos/as, pareja, hijos, etc.
¿Por qué se da?
Por baja autoestima.
Por temor
a la soledad.
Por temor
al rechazo.
Por temor
a perder el cariño.
Para
manipular al otro.
Por
comodidad.
Por
egoísmo.
Por
sobreprotección.
Por amor
mal entendido.
Por creer
que el otro es superior.
Por sobrestimación.
Existe,
en estado de salud mental y emocional, una dependencia sana y solidaria de
nuestros semejantes y de nuestros seres queridos, cuyo comportamiento y/o
acontecimientos derivados del proceder de los mismos no gravitan en forma
decisiva sobre nuestro estado de ánimo.
El ser humano es por naturaleza gregario, es decir, necesita vivir en comunidades, compartir con sus semejantes.
Cuando recién nace, es dependiente totalmente de sus padres; a medida que crece, se vuelve independiente, adquiere la capacidad de amar y desaloja su egoísmo innato. Su felicidad o infelicidad radica en su capacidad o incapacidad de amar.
El ser humano es por naturaleza gregario, es decir, necesita vivir en comunidades, compartir con sus semejantes.
Cuando recién nace, es dependiente totalmente de sus padres; a medida que crece, se vuelve independiente, adquiere la capacidad de amar y desaloja su egoísmo innato. Su felicidad o infelicidad radica en su capacidad o incapacidad de amar.
También
conviene recordar que existe un antes y un después del grupo. Todos cuando recién llegamos, entre otras
dolencias emocionales, recordamos nuestros diversos grados de dependencia
emocional, que a veces ni éramos conscientes de dicho comportamiento Con el
análisis de los testimonios, el conocimiento de la literatura y el amor
reinante en el grupo, nos dimos cuenta de ello.
Pudimos luego, transitando el camino de la recuperación, verter estos conceptos, estos valiosos testimonios, que coinciden con las pautas de nuestra literatura.
Así, también, podemos hablar de la sana dependencia del grupo, en especial en las primeras etapas, teniendo sumo cuidado de no caer en una dependencia enfermiza de algún o algunos compañeros, hecho que puede ocurrir si perdemos de vista que la enfermedad emocional es un problema en común.
Finalmente, si de alguien podríamos depender, sanamente hablando, sería de nuestro Poder Superior, tal como cada uno de nosotros lo concibe. Mejor dicho, en estado de recuperación, dejar que un Poder Superior a nosotros mismos guíe nuestras vidas.
Pudimos luego, transitando el camino de la recuperación, verter estos conceptos, estos valiosos testimonios, que coinciden con las pautas de nuestra literatura.
Así, también, podemos hablar de la sana dependencia del grupo, en especial en las primeras etapas, teniendo sumo cuidado de no caer en una dependencia enfermiza de algún o algunos compañeros, hecho que puede ocurrir si perdemos de vista que la enfermedad emocional es un problema en común.
Finalmente, si de alguien podríamos depender, sanamente hablando, sería de nuestro Poder Superior, tal como cada uno de nosotros lo concibe. Mejor dicho, en estado de recuperación, dejar que un Poder Superior a nosotros mismos guíe nuestras vidas.
¿Cómo se logra, entonces, el desprendimiento emocional?:
1) Poniendo en práctica el Programa.
2)
Fortaleciendo la autoestima.
3)
Anteponiendo siempre el amor.
4)
Dándole a la persona de la que depende nuestro bienestar o malestar su verdadero lugar, ya que a veces lo concebimos
como muy superior a nosotros.
5)
Concurriendo al grupo, dando testimonios de nuestra recuperación.
El
Desprendimiento Emocional (Desarrollado)
Yo no soy
responsable de la enfermedad de otras personas ni de su recuperación.
Yo soy
responsable de mi enfermedad y de mi recuperación.
Las demás
personas no son responsables de mi enfermedad ni de mi recuperación.
Lo que es
bueno para mí no siempre o es para los demás.
Lo que es
bueno para los demás no siempre lo es para mí.
Si lo que yo hago a otros no les parece correcto, está bien que me lo hagan notar, pero yo puedo poner mis límites y decirles que no es de su incumbencia.
Si lo que yo hago a otros no les parece correcto, está bien que me lo hagan notar, pero yo puedo poner mis límites y decirles que no es de su incumbencia.
Si los
que otros hacen no me parece correcto, está bien que se los haga notar, pero me
pueden poner sus límites y decirme que no es de mi incumbencia.
No tengo
el deseo de permitir que nadie maneje o arruine mi vida.
No debo
permitirme tener el deseo de manejar o arruinar la vida de los demás.
Los demás
no tienen el deseo de permitir que yo les maneje o arruine sus vidas.
¿Qué me enseña el desprendimiento
emocional?
Que yo no
sufra a causa de otras personas.
Que yo no me permita tener el deseo de hacer sufrir a los demás.
Que yo no espere que los demás sufran a causa mía.
Que yo no permita que los demás me utilicen,
Que yo no me permita tener el deseo de utilizar a los demás.
Que yo no espere que los demás permitan que yo los utilice.
Que yo no haga por los demás lo que ellos deben hacer por sí mismo.
Que yo no permita que los demás hagan por mí lo que yo debo hacer por mí mismo.
Que yo no me permita tener el deseo de hacer sufrir a los demás.
Que yo no espere que los demás sufran a causa mía.
Que yo no permita que los demás me utilicen,
Que yo no me permita tener el deseo de utilizar a los demás.
Que yo no espere que los demás permitan que yo los utilice.
Que yo no haga por los demás lo que ellos deben hacer por sí mismo.
Que yo no permita que los demás hagan por mí lo que yo debo hacer por mí mismo.
Que yo no
espere que los demás hagan por mí lo que yo debo hacer por mí mismo.
Que yo no
permita que los demás manipulen situaciones para lograr que yo actúe a su
gusto.
Que yo no
encubra errores ni delitos de otros.
Que yo no espere que los demás encubran errores ni delitos míos.
Que yo no espere que los demás encubran errores ni delitos míos.
Que yo no
origine una crisis ni impida una crisis que está dentro del curso normal de
los acontecimientos.
Que yo no
espere que los demás originen una crisis ni impidan

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