“Hay un refrán que
dice "No es más rico y feliz el que más tiene, si no el que menos
necesita." Si mantengo unas expectativas reales sobre mí, es mucho más
fácil que se me cumplan. Así saboreare las victorias, por muy pequeñas que
sean. Y además la perfección no existe, no puedo pretender ser perfecto, porque
no lo voy a lograr y me voy a sentir frustrado continuamente. Pero si puedo
trabajar el gustarme más, el aceptarme más como soy, ver que en mi imperfección
tengo muchas cosas que me gustan, y otras que no me gustan, pero que estoy
mejorando. Centrarme en mí, en como soy, en cómo me comporto, que en las cosas
que tengo o en el estatus social en el que vivo. Aceptar las cosas que ocurren
en mi vida como son no significa que las dejo estar porque soy impotente ante
ellas, si no que las asumo, y adapto mi manera de vivir a ellas. Me conformo
con lo que hay, trabajo poquito a poquito por mejorar, y acepto las cosas tal
como son.”
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