Cuando se está despierto espiritualmente nos damos cuenta
que no poseemos todas las respuestas y que aun cuando las estrategias que hemos
probado nos han dada resultado en
muestras vidas, puede que no
necesariamente que sean la respuesta que
los demás requieren para su propio despertar espiritual. El crecimiento emocional
implica dar espacios en todas nuestras relaciones y darle a los demás las mayor
muestras de respeto que cada individuo reclama para si, que no es otro que el
derecho de ser reconocidos y aprender por sus propias experiencias. Sin embargo
la vida implica cambios y los cambios que dejan mayores frutos son los que
resultan de las crisis superadas. Por ello es importante evitar el caer en las
rutinas y la repetición.
En cualquier momento en que nos demos cuenta de que no nos
sentimos bien, que actuamos mecánicamente, en cuanto advertimos que no estamos
“en nuestro centro”, podemos dedicar apenas un momento a pronunciar mentalmente
una breve oración pidiendo la claridad, el equilibrio y la alegría que
perdimos.
Es muy importante reconocer con humildad que no somos
nosotros los que llevamos a cabo nuestra propia evolución. Hay un Poder
Superior que literalmente nos transforma, pero sólo si nos rendimos a
Él.
Rocio

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