A veces,
un agudo dolor se prende en mi alma
como aguijón o espina que la traspasa.
Entonces lloro…
A veces,
un suave brisa acaricia mi entraña
como aliento Divino me llena de calma.
Entonces sonrío…
A veces lloro.
A veces sonrío.
El misterio del llanto y la risa es el mismo,
ambos pasan como pasa el agua en el rio.
No es el mismo, es
siempre nuevo.
A veces,
Siento el dolor.
Siento la dicha.
Y las dejo partir.
Rocio ©
18/11/2014

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