Con la fuerza de un
potro salvaje
que corre con furia lleno de brío,
a veces tranquilo,
marcando el andar del estoy aquí,
mi corazón está
siempre atento más allá de la razón.
Él es el filtro de
mis sensaciones.
El experimenta todas
mis emociones.
Es además testigo de
mi misterio.
¿Cuál misterio?
El misterio de la
vida,
de lo inseparable.
El nacimiento, la
vejez y la muerte no está separado en sí mismos,
son parte de una
misma corriente,
que fluye en el mismo
caudal,
surgiendo de una
misma fuente.
La vida tiene una
riqueza infinitamente plena,
que no alcanza a ver
mi entendimiento.
Sólo me pertenece el
latido de mi corazón,
porque es la
vibración continua de mi presencia
en el aquí y el ahora.
Su palpitar continúo me recuerda que estoy viva,
Que no soy dueña de más
corazón que el mío.
Y que el deseo caprichoso
solo trae vacío…
Es recinto del tiempo
y la vida
Mi corazón.
Rocio
13/09/2015

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