Hay momentos
en los que la
sinceridad,
es un afilado
bisturí.
Corta profundo
y expone mis huesos.
Dejó caer las
murallas de mi piel.
fluye mi sangre
al mar de lo sagrado.
Limpia de engaños
vuelvo a cerrar.
El dolor se asoma y
se va.
La luz cubre la
herida…
Las lágrimas lavan y
purifican…
Todo retorna.
Nace la calma.
Florece la paz.
Y comienzo a sanar.
Rocío
01/11/2016

No hay comentarios:
Publicar un comentario