"Espero curarme
de ti en unos días.
Debo
dejar de fumarte, de beberte, de pensarte.
Es
posible, siguiendo las prescripciones de la moral de
turno.
Me
receto tiempo, abstinencia y soledad."
Jaime Sabina
APEGO,
AMOR, DEPENDENCIA, VAMPIRO EMOCIONAL.
Mientras Que el amor
universal no pide nada a cambio, el amor interpersonal necesita correspondencia.
Todo el mundo es dependiente emociona en mayor y menor grado.
Las personas necesitan del
afecto y la comprensión de los demás. El síndrome de dependencia afectiva es la
necesidad implícita que tienen los individuos de tener a alguien a su lado, de
sentirse queridos, acompañados o simplemente necesitados y conseguir en todo momento
el cariño.
La dependencia emocional
tiene sus antecedentes en las historias afectivas primarias de la infancia,
debido a una serie de necesidades insatisfechas. En las relaciones de pareja hará
que su inseguridad agobie continuamente y este pendiente con llamadas
constantes, preguntas incesantes, vigilancia y curiosidad desmedida por saber
los detalles de lo que haya hecho cuando no estaba adelante.
Para retener el dependiente
emocional le dice a la persona que la ama, olvida, idealiza, exagera, dice
mentiras, y crea falsas ilusiones por alimentar la imagen de sus sueños
amorosas. Los hombres tienes que estar mucho mejor preparados psicológicamente para
evitar los celos, inseguridad y la tan temida dependencia emocional. La dependencia
emocional de la mujer esta más relacionada con no sentirse valorada en su
trabajo, creer no verse bien físicamente. En ambos casos la dependencia es
negativa y se debe evitar.
Para lograr una sana
dependencia se debe aprender a estar solo, si no se es capaz de ser feliz
estando solo, no se podrá con una pareja debido a que todo ese vacío Emocional se intenta llenar con la otra
persona y buscar afuera lo que nos falta.
Paradójicamente, quien
padece dependencia emocional, tampoco ama, solo procura asegurarse nos ser
abandonado, donde se recomienda establecer relaciones afectivas satisfactorias,
basadas en el equilibrio y la reciprocidad.
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