Dios nos
concede la serenidad que necesitamos para aceptar las cosas que no podemos
cambiar.
La sabiduría nunca patea los muros de hierro que es incapaz de derribar.
Olive
Schreiner
Muchas
veces – ayer, la semana anterior, hoy e incluso mañana – hemos enfrentado o
enfrentaremos una situación aparentemente intolerable. La tentación de cambiar
las circunstancias o de exigir que los demás cambien, es grande. ¡Qué difícil
es aprender que sólo podemos cambiarnos a nosotros mismos! La enseñanza es que
cuando nuestras actividades cambian, las situaciones intolerables también
cambian, suelen hacerlo.
Después de un tiempo la aceptación suaviza los altibajos que nos desalentaban. Y nos suaviza a nosotros. Alimenta nuestra sabiduría y atrae a la alegría y el amor de los demás. Curiosamente, a veces tratamos de forzar ciertos cambios que, pensamos, “facultarán” el amor y disminuirán la lucha. Sin embargo, la aceptación es capaz de lograr lo que nuestra fuerza de voluntad nunca podría conseguir.
A medida que crece nuestra sabiduría y nuestra comprensión y conforme vamos realizando las promesas de este programa, nos estamos preparando para superar todas tormentas personales. Como el sauce azotado por el viento, nos doblaremos, pero no nos quebraremos. Y nuestro ejemplo ayudará a nuestros hermanos a ser más sensatas.
La enseñanza no es fácil, pero allana el camino.
Los tiempos mejores comienzan hoy mismo.

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