lunes, 5 de noviembre de 2012

¿Amor, que es?


 

http://www.youtube.com/watch?v=vHakox6Z4JU&feature=fvwberel

Una vez un monje observaba como otro monje trataba de rescatar a un alacrán que había caído en un estanque lleno de agua. Sin ninguna ayuda, el alacrán moriría ahogado. Pero cuando el monje lo tomó con sus manos para salvarlo, el alacrán le insertó su venenoso aguijón. El monje reaccionó y el alacrán volvió a caer en el agua. El monje, sin hacer caso a su dolor, lleno de compasión volvió a extender la mano. La alimaña volvió a insertar veneno en las benévolas manos del monje. El observador intervino diciendo: “Déjalo morir, te seguirá picando”. El monje herido contestó: “No, la esencia de alacrán es picar, mi esencia como ser humano es ser compasivo y amar”.


         Pero ¿Que es el amor? ¿Es una emoción, actitud o apego? ¿Es una virtud que se aquilata o se recibe por inspiración divina? ¿Es un mecanismo que regula las relaciones humanas? ¿Es el estado evolutivo más óptimo de nuestro instinto de supervivencia? ¿Es un proceso cerebral que regula nuestras emociones? ¿Es un estado neurológico en que estamos programados? ¿Es una opción? ¿Es una vocación?

El amor es uno de los conceptos más difíciles de definir. Los griegos lo dividían en tres categorías: eros, filia y ágape. El eros es el amor sexual y erótico; el filia es el amor de familia y el ágape es el amor benevolente que llega al grado del sacrificio. Incluso se ha personificado.
En la mitología griega, Afrodita, la diosa “surgida de la espuma del mar”) representa al amor y la belleza. Según los griegos, sus poderes son inmensos: protege a los esposos y fecunda los hogares. El amor ha sido interpretado de mil maneras a través de la historia. Las perspectivas más fundamentales ha sido:

 (1) la teológica: somos llamados al amor;

 (2) la psicológica: estamos neurológicamente programados para amar y   

 (3) la existencialista: el amor es una opción inteligente que requiere disciplina y método.


(1) La perspectiva teológica emerge de las religiones. En el cristianismo, el Papa Benedicto XVI escribió su primera encíclica con el título «Dios es amor». En ella expresa que un ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios que es amor, es capaz de practicar el amor, de darse a Dios y a otros. San Agustín expresó: “Ama y haz lo que quieras. Si callas, callarás con amor; si gritas gritarás con amor; si corriges, corregirás con amor; si perdonas, perdonarás con amor”.

San Pablo escribió: «El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad. El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta». 1 Corintios 13: 4-7.

San Juan dice: “Queridos míos, amémonos los unos a los otros, porque el amor procede de Dios, y el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor». (1Jn. 4.7).

Por otro lado, el amor abarca la visión islámica de la vida como una hermandad universal que se aplica a todos los que mantienen la fe. No existen referencias directas que afirmen que Dios es amor, pero entre los 99 nombres de Dios (Allá), existen referencias a Dios como el «pleno de amorosa amabilidad». Todos los que tengan fe tendrán el amor de Dios

(2) La psicología también habla del amor en cuanto comportamiento o proceso mental. En su libro “Rewire your brain for love”, la neuropsicóloga Marsha Lucas señala que amar es el retorno al estado de conciencia mediante prácticas de meditación que armonizan los procesos químicos cerebrales y causan bienestar. Hay psicólogos que han encontrado correlaciones importantes entre los niveles de hormonas como la serotonina, la dopamina y la oxitócica y los estados amorosos (atracción sexual, enamoramiento y amor estable).


(3) El amor es un método. Se opta por amar. Se necesita disciplina para amar. Esta línea de pensamiento está representada por Erick Fromm. Así pues, recomienda proceder ante el amor de la misma forma que lo haríamos para aprender cualquier otro arte, como la música, la pintura, la carpintería o la medicina. El amor es un arte y, como tal, una acción voluntaria que se emprende y se aprende, no una pasión que se impone contra la voluntad de quien lo vive. El amor es, así, decisión, elección y actitud.

Según Fromm, la mayoría de la gente identifica el amor con una sensación placentera. Él considera, en cambio, que es un arte, y que, en consecuencia, requiere esfuerzo y conocimiento. Es conocido el poema de la madre Teresa de Calcuta que señala que para amar se necesita un método. Ella dice:

“Las personas son irrazonables, inconsecuentes y egoístas, ámalas de todos modos. Si haces el bien, te acusarán de tener oscuros motivos egoístas, haz el bien de todos modos. Si tienes éxito y te ganas amigos falsos y enemigos verdaderos, lucha de todos modos. El bien que hagas hoy será olvidado mañana, haz el bien de todos modos. La sinceridad y la franqueza te hacen vulnerable, se sincero y franco de todos modos. Lo que has tardado años en construir puede ser destruido en una noche, construye de todos modos. Alguien que necesita ayuda de verdad puede atacarte si lo ayudas, ayúdale de todos modos. Da al mundo lo mejor que tienes y te golpearán a pesar de ello, da al mundo lo mejor que tienes de todos modos. Así es que, optar por el amor implica un método.


Terminamos con una historia:

Un niño y su padre estaban caminando en las montañas, de repente el hijo se cayó y lastimándose gritó: ¡Ahhhh! Para su sorpresa, oyó una voz repitiendo, en algún lugar de la montaña: ¡Ahhhh! Con curiosidad, el niño gritó: ¿Quién eres tú? Recibió de respuesta: ¿Quién eres tú? Enojado con la respuesta, gritó: “Cobarde.” Recibió de respuesta: “Cobarde. “Miró a su padre y le preguntó: ¿Qué sucede? El padre sonrió y dijo: “Hijo mío, presta atención.” Y entonces el padre gritó a la montaña: “Te admiro.” La voz respondió: “Te admiro.” De nuevo el hombre gritó: “Te amo.” La voz respondió: “Te amo”. El niño estaba asombrado, pero no entendía. El padre le explicó: “La gente lo llama “eco”, pero en realidad es la vida. Te devuelve lo que dices o haces.


Nuestra vida es reflejo de nuestras acciones. Si deseas más amor en el mundo, crea más amor a tu alrededor. Y para crear más amor necesitas no sólo una buena intención. Necesitas optar por el amor, con una disciplina y un método.

Solo tienes que aprender a amar

Dios es amor y el amor es la razón más poderosa para el servicio.

A amar se aprende amando…

http://www.youtube.com/watch?v=GfBEmMzhu4M

 

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