miércoles, 28 de noviembre de 2012

Criticame


Si hago algo porque los demás esperan que yo sea de cierta manera y tenga lo que ellos quieren, estaré viviendo mi vida para complacerlos, mientras me pierdo yo.

No hay nada más importante que el que yo sea feliz.

Habrá muchos que dirán: “Eso es ser egoísta. Hay que servir a los demás primero.”

La respuesta es que si yo no me construyo primero, lo que puedo dar son tan solo las migajas de un ser deshilachado.

“La caridad empieza por casa.” Debo aprender a amarme para poder amar a los demás.

Cuando yo me integre, me construya y me fortalezca, podré dar muchísimo y seré de un enorme valor.

Con eso no digo que voy a maltratar o malquerer a los demás. Lo que digo es que en este proceso, habrá momentos en que deba elegir entre complacer a otros o ser leal a mis creencias  y fortalecerme.

En esos casos no tendré ninguna duda: sigo la dirección de mi integridad, mi alegría y mi libertad.

Seré feliz porque  habré encontrado el sentido plena de mi vida.

Así que, critícame mucho, cuestióname siempre y duda constantemente de mí porque aprenderé a ser fuerte, real y humana…. Rocío 28/11/2012

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