viernes, 14 de diciembre de 2012

El vendedor de semillas





Una mujer soñó que entraba en una tienda recién inaugurada en la plaza del mercado. Para su sorpresa descubrió que Dios se encontraba detrás del mostrador

- ¿Que vendes aquí? le preguntó.

- Todo lo que tu corazón desee .Respondió Dios.

Sin atreverse casi a creer lo que estaba oyendo la mujer se decidió a pedir lo mejor que un ser humano podría desear:

- Deseo que halla paz, amor felicidad, sabiduría y la ausencia de todo temor, - dijo, y luego tras un instante de vacilación añadió -  no solo para mi sino para todo el mundo.

- Dios se sonrió y dijo: Creo que no me has comprendido. Aquí no vendemos frutos únicamente vendemos semillas. Ciertamente si en la vida todo fuera fácil y nada malo ocurriera no tendría sentido, porque es precisamente las cosas negativas las que nos hacen madurar, crecer, creer, y confiar.

La vida no es hermosa por la falta de problemas, sino que en medio de ellos aprendamos a amar a otros como a nosotros mismos. En nuestras oraciones pedimos generalmente por cosas ya logradas. A veces esperamos que de un momento para otro Dios haga milagros. Pues he ahí la esencia de la vida,  pidamos a Dios que nos dé semillas de amor, entendimiento, valor, fe, fuerza, y paz interior para así poder lograr los frutos que transformaran nuestra vida y el otro.




“¿Cuáles son las semillas que estas necesitando?

El alma de cada uno es un hermoso jardín donde pueden crecer la maleza y la belleza a la par, pero depende de cada uno hacer el esfuerzo cotidiano de limpiar y sembrar semillas nuevas. Algunas veces solo serán flores fragantes las que hagan falta para poder disfrutar de los frutos, pero lo realmente importante es no postergar la tarea diaria de sembrar, cree y madurar…." Rocío


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