Recientemente me he hecho amigo de alguien que deseo que todos
pudieran conocer. Este amigo no está nunca tan ocupado como para no escuchar
mis problemas, mis alegrías y mis penas. Me da el valor para afrontar sin
rodeos la vida y me ayuda a superar y a vencer mis miedos. El consejo que
recibo es siempre bueno, porque este Amigo es sabio, paciente y tolerante.
Algunas veces, no hago caso de Su consejo, y luego tengo que pedir y estar
dispuesto a aceptar un consejo adicional muy humilde y sinceramente.
A pesar de los errores que cometo, mi Amigo siempre está ahí,
disponible para mí a todo momento, noche y día. Puedo hablar y El no me
interrumpe, por mucho que divague. Algunas veces, mientras hablo con El, recibo
la solución a mi problema. Otras veces, con sólo exponer mi problema, en
palabras veo que es insignificante y sin importancia. Siento como si mi Amigo,
me cogiera de la mano y me guiara suavemente si quiero escucharlo. Siento que
cuando no escucho ofendo a mi Amigo pero nunca se enoja.
Mi Amigo está conmigo en el trabajo o en el hogar, es mi
constante compañía a donde quiera que vaya. El es mi Poder Superior tal como yo
lo entiendo. Es el Dios que conozco.
Tomado del libro Llegamos a Creer de AA

No hay comentarios:
Publicar un comentario