Preocuparnos
y obsesionarnos nos mantiene con tal maraña en la cabeza que no podemos
resolver nuestros problemas. Cada vez que nos apegamos de esta manera a alguien
o a algo, nos separamos de nosotros mismos. Perdemos contacto con nosotros
mismos. Damos en prenda nuestro poder y nuestra capacidad para pensar, sentir,
actuar y cuidar de nosotros mismos. Perdemos el control.
jueves, 28 de noviembre de 2013
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